
Nada es estático, y sí, me refiero al todo que nos rodea. Basta con salir a la calle para confirmar que todo se mueve a un mismo son como en una coreografía dancística y que nada permanece inmóvil, incluso aquello que podríamos considerar como inamovible, cambia.
La idea de movimiento me lleva a pensar en “Ollin” primero, en el término en náhuatl cuyo significado se refiere “al movimiento, cambio, el ciclo constante de transformación y de latido del corazón” y después, pienso en Carmen Mondragón, la pintora, poeta, musa y modelo, mujer cuya influencia marcó las primeras décadas del siglo XX. Fue el Dr. Atl quien la bautizó como Nahui Ollin “para convertirla en un personaje legendario de México de los años veinte, en quien todo calificativo es posible: la genialidad, la locura, la liberación, la desfachatez, la pasión, el escándalo, el misticismo, la violencia, la rebeldía… Una mujer que pintó y escribió poesía, pero cuya obra más relevante fue su actitud sin prejuicios frente a la vida” – Adriana Malvido / Nahui Ollin. La mujer del sol / CIRCE Ediciones / 2017
Hace un año, como parte de un taller de bordado, se nos invitó a pensar en una palabra que nos hiciera sentido y que, de alguna forma definiera nuestra cotidianidad. En aquél entonces me hizo sentido la palabra “Tonalli” otro término en náhuatl que se traduce como la energía vital que nos acompaña cada día. Esa energía me acompañó durante el año completo y con ella como mantra, transformé el proyecto de Nantli en la plataforma colaborativa que hoy se ha convertido.
Pensar en ollin, es pensar en movimiento e inevitablemente, en cambio y no se trata de retórica sino de leyes naturales y de ciencia, porque el cambio es movimiento, el movimiento significa vida; por lo tanto, el cambio es vida y así lo han demostrado los sucesos que han ocurrido este año: sismo, guerra, invasión militar de un país, manifestaciones, etc.
Después del zangoloteo sísmico del pasado 16 de enero, un ingeniero civil me explicó que las construcciones (todas) están en constante movimiento, aunque sea imperceptible y aunque no se noten cambios. La tierra misma se mueve un poco cada día. Nuestro organismo realiza miles de funciones microscópicas que no somos capaces de percibir, pero biológica y anatómicamente dentro de cada uno, un universo se encuentra en constante movimiento. Todos los días, al salir de casa, el ecosistema en que vivimos nos ofrece el grácil movimiento de la fauna silvestre y doméstica y cambios de luz según la posición del sol. Vemos movimiento y cambio en la ebullición del café en la olla, en el caudal de un río, en nuestras palabras, en un aro de bordado textil.
Todo se mueve y todo cambia.
Así que no fue difícil elegir una palabra-mantra que me acompañe en 2026, pues es un año de transición escolar para mi hijo que va de nivel primaria a secundaria y con ello, se hace necesario un cambio de residencia familiar. ¡Cambios por todas partes!
Ollin, es algo así como el ying y el yang de la cosmovisión mexicana, un símbolo central asociado al Quinto Sol y al equilibrio de opuestos (vida/muerte, día/noche) que hoy adquiere valor presente y se hace relevante en un contexto que nos obliga a mirar al futuro con la crudeza de un mundo cada vez más violento en todos los sentidos; sin embargo, es la oportunidad para iniciar y darle un giro verdadero a nuestra vida, porque la única constante es el cambio. Y sí, esto sí es cliché sacado de curso de capacitación corporativa.
Somos Nantli: Narrar, Visibilizar, Transformar.
Por: Elizabeth Cruz – Comunicóloga, Escritora y Editora de “Patolli”


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