¿Para qué nos sirve el feminismo?

Me gustaría hablar solo de las bondades que ha traído a nuestras vidas ese movimiento político, académico, filosófico, etc., llamado, feminismo, no sólo a las mujeres, sino a la humanidad entera, incluso allá dónde los derechos humanos son inexistentes y las opresiones son brutales como algunos países de Africa o Medio Oriente y es que gran parte de los derechos de los que hoy gozamos tienen su origen en los movimientos feministas. Hoy, pensar en jornadas laborales de 8 horas parece algo natural, pero no lo ha sido siempre y, de hecho, sólo hace falta voltear a nuestro vecino del sur del continente: Argentina para darnos cuenta de que los derechos siempre son regresivos y que en cualquier momento podemos perder los privilegios ganados si nos atrevemos a olvidar la historia. Es importante tener en cuenta que hay mucho interés de las ultraderechas del mundo en promover una amnesia que nos haga olvidar las genuinas razones de nuestras marchas y descontento como mujeres y como personas con ética.
Pareciera ser que ya lo hemos ganado todo, que la igualdad es el pan de cada día e incluso que la opresión ha cambiado de lado y ahora, los pobres hombres, son víctimas de las feministas furibundas que les arruinan la vida con denuncias falsas, pero ¿es así? Al día de hoy las mujeres seguimos siendo las principales víctimas de delitos sexuales en México, seguimos viviendo una brecha salarial que nos deja entre un 14% y un 20% menos de ingreso por el mismo trabajo en las estadísticas más conservadoras, seguimos siendo la población más atacada por el sexo opuesto que sigue siendo el que más delitos y abusos comete en el mundo y la lista de desigualdades que vivimos las mujeres sigue de forma casi interminable.
Cuando me preguntan para qué sirve el feminismo, mi respuesta sigue siendo la misma: Porque quiero un mundo en el que haya equidad, respeto y solidaridad entre las personas. Las mujeres hemos avanzado mucho en términos de derechos y se lo debemos al feminismo. Cosas que parecen obviedades como:
- Poder elegir pareja.
- Poder divorciarnos.
- Estudiar y ejercer una carrera.
- Elegir cómo vestirnos y con quién relacionarnos.
- Trabajar.
- Ser madres o no.
- Votar y ser votadas en elecciones.
- Ser empresarias o emprendedoras.
La lista sigue, pero es importante entender que todos esos derechos que hemos conquistado son producto de grandes luchas feministas y que a esas mujeres que a lo largo de la historia han dado su vida para que podamos vivir mejor, les debemos derechos tan básicos como poder manejar o tener una cuenta de banco que en el pasado era imposible para nuestras ancestras de hace un siglo.
Es importante reflexionar acerca de las razones por las que las ultraderechas ponen tanto interés en la regresión de los derechos de las mujeres en el mundo. Sería muy interesante pensar para qué o a quién le sirve que las mujeres no podamos abortar, divorciarnos o ser lesbianas. La defensa de la familia tradicional es una bandera que enarbolan quienes abogan por el pensamiento conservador, pero resulta sumamente extraño en una época marcada por el abandono parental y el aumento de las diversidades sexogenéricas. La familia tradicional ha dejado de ser la única o mejor opción porque “familia” es un concepto maleable y cambiante que se adapta a las posibilidades y necesidades de cada época y tiene más que ver con las personas que se eligen para vivir en un espacio común que con mandatos religiosos estigmatizantes.
Vivimos una época profundamente inestable en la que los derechos humanos y, especialmente los femeninos, se ven amenazados constantemente; por eso me gusta regresar de tanto en tanto a recordar y agradecer a las feministas de todos los tiempos que me han dado los derechos que hoy hacen mi vida más vivible que la de las mujeres del pasado o que no viven en las mismas condiciones que yo, en el presente porque no todas vamos al mismo ritmo, el avance no es homogéneo, hay muchas mujeres en el mundo y, por supuesto en nuestro país, que siguen viviendo en condiciones de esclavitud y opresión, al servicio de hombres que las maltratan y tiranizan incluso como parte de una cultura que en México se ha perpetuado a través de lo que llaman “usos y costumbres” que parecen estar al margen de la ley y de los derechos humanos como en algunas comunidades de Chiapas, Michoacán, Guerrero, Puebla, etc.
El feminismo es una propuesta política que favorece la vida buena y digna de ser vivida para todas las personas y sobre todo es, como dijo Ángela Davis: “la idea radical de que las mujeres somos personas”.
Por: Verónica Corona / Psicoterapeuta con perspectiva de género.
Marzo 6, 2026
Rumbo al #8M


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