Las pequeñas cosas: otoño, poesía y ¡madres!

“¿A dónde van los poemas mientras lavo los trastos? ¿A dónde los que se contienen tensos como ligas mientras arrullo al hijo por la noche y termino vencida por el sueño?” – «Doméstica» de Luz Guerrero / En mis ojos yace el brillo de las piedras 

Otoño llegó. El equinoccio nos llama al equilibrio entre liberar desde el amor lo que ya no se alinea a nuestra vida y recibir lo que está floreciendo en nuestro interior; se trata de una transición desde la luz a la oscuridad. La naturaleza lo sabe y por eso nos ofrece sus tonos ocres y lilas, además de su olor a flor de cempasúchil, tejocote, mandarina, copal y pan de muerto; los árboles se desprenden de las hojas secas con ayuda de un viento frío y los días se vuelven más cortos.

El inevitable efecto del cambio climático y la prisa en que vivimos apenas nos permite notar el cambio de estación además, este año en particular hemos tenido una larga temporada de monzón, pero si nos detenemos por un instante y levantamos la vista notaremos que, el amanecer se retrasa cada día un poco más y que, el atardecer nos sorprende cuando apenas empezamos a tomar el ritmo en nuestra rutina. ¿Cómo alcanzar el equilibrio? Quizá esta temporada nos invita justo a meditar al respecto. ¿Somos capaces de detenernos y fluir al ritmo de la naturaleza? Nos han quitado la calma, pero no la curiosidad para indagar qué hay más allá de nuestros dispositivos y descubrir las pequeñas cosas que marcan el cambio de estación y nos invitan a revisar qué pasa dentro de cada uno y en dónde estamos.

La temporada otoñal también es un buen momento para preguntarnos ¿a qué se dedican las mamás en el mundo? Además de criar, las madres somos multifuncionales: organizamos y administramos nuestros hogares, enfrentamos conflictos legales para manutención y/o custodia, laboramos en alguna organización, emprendemos y en el mejor de los casos, ejercemos nuestra profesión. Y después de todo ello, la pregunta que todavía resulta incómoda es: ¿las mamás disfrutan de tiempo para ellas, para el descanso, el cuidado, el disfrute, la creatividad, la socialización y la realización personal? Y más aún: ¿tienen la energía suficiente para realizarlo?

En este sentido, hace algunas semanas tuve la oportunidad de conversar con Luz Guerrero mejor conocida en redes sociales como La errancia de la luz. En una amena charla que se nos fue como agua entre los dedos porque disfrutamos de un tiempo entre mujeres adultas y a partir de ahí, revisamos e intercambiamos visiones respecto de la maternidad, sus retos, sus luchas y la forma en que se ejerce actualmente. Luz es mamá y una artista multidisciplinaria; recientemente publicó su poemario “En mis ojos yace el brillo de las piedras” del cual comentamos algunos versos en torno a su rol como madre, a la vivencia con su bisabuela, a su experiencia como mujer independiente y a la inspiración que es su hijo; entre otros. En las breves de Nantli que encuentras en nuestra sección Yolixtli, el latido visual del proyecto, puedes revisar el Diálogo con Luz y el próximo lunes 28 puedes escuchar algunos de sus poemas en nuestro perfil de Facebook, como parte de nuestro live semanal “Luna lunera, leyendo a…”

¿Por qué dedicar tiempo, palabras y espacio a un tema como la maternidad? Por la sencilla razón de que, en México según datos publicados por el INEGI a propósito del día de la madre en 2026, de un total de 130 millones de habitantes, existen 54 millones de mujeres de 15 años y más, de las cuales, el 71.5% ha tenido al menos un hijo y de ese porcentaje, el 45.7% pertenece al grupo cuyo estado civil es casada y un 10.6% forman parte del grupo de madres solteras; el resto agrupa a las madres que han estado en una relación o que viven en unión libre. ¿poca cosa? ¡No lo creo! Se puede no ser madre, pero hemos sido o somos hijas de un particular estilo de maternidad cuyas reglas ya no aplican para el mundo actual y que, nos obligan a repensar el rol materno, a reescribir sus historias y a partir de ahí, a redefinirnos como mujeres con proyectos, sueños, miedos, inseguridades y un montón de amor para dar y compartir, no porque la maternidad sea un sueño sobre nubes de algodón sino porque ser madre es tan sólo uno de los muchos súper poderes que tenemos aunque no seamos personaje de franquicia de súper héroes pero de eso, platicamos a la próxima.

Somos Nantli: Narrar, Visibilizar, Transformar.

Por: Elizabeth Cruz – Comunicóloga, Escritora y Editora de “Patolli”

Septiembre 23, 2026

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