¡Feliz Día Maestra!

“Intenta recordar los años en que eras alumna de primaria o de secundaria, y la huella que todas esas experiencias dejaron en tu memoria y en tu personalidad. La escuela constituye el semillero de las nuevas generaciones -ahí se forjan sus valores, sus cuerpos y sus inteligencias-. Se trata, por lo tanto, de un tema fundamental para el futuro de la humanidad y del que todos -tengamos hijos o no- deberíamos sentirnos responsables». – Guadalupe Nettel / Escritora

¡Feliz Día Maestra!

«Fui una niña que creció siendo maestra de las muñecas que colocaba ordenadamente frente a ella para que pusieran atención a lo que intentaba enseñarles emulando el estilo, las palabras y las lecciones de mi profesora en primer grado de primaria que, me inspiraba cada día y que me ponía sellos con la leyenda: “Platica demasiado en clase” y el dibujo de un loro, hasta que un día mi madre le pidió separarme del grupo, en una banca hasta el frente para evitar que distrajera a los demás y que terminara los trabajos. En realidad, siempre terminaba, pero en efecto platicaba hasta por los codos con todos mis compañeros del salón. Mi mamá y la maestra no sabían que a esa edad yo estaba desarrollando mi habilidad para las relaciones públicas y que no había interés en aprender el A,B,C cuando yo ya sabía leer. Supongo que, por esa razón, al llegar a casa, exigía a mis muñecas la atención que a mí me faltaba en el salón.»Elizabeth Cruz Ramírez – Comunicóloga, Escritora y Editora de «Patolli»

En Nantli, nos interesa acercarnos a la labor docente no sólo como observadoras sino como niñas curiosas para conocer la entraña de quienes hacen posible la formación y el desarrollo de los futuros líderes de nuestro país. Nos dimos a la tarea de indagar sobre el tema educativo y además de las referencias personales, te presentamos algunos extractos de textos publicados en el Núm. 897 de la Revista de la Universidad de México, dedicado a la “Escuela”.

Hoy, queremos reconocer, agradecer y mostrar nuestro cariño a tres mujeres que, a través de la docencia se han desarrollado a sí mismas y han contribuido al aprendizaje colectivo de las generaciones que han visto pasar por sus salones. Ellas son: María Villarreal Araiza – Docente de Secundaria y Bachillerato, Gala Artemisa Viurcos Mtz – Docente de Licenciatura y Leticia Suárez Pavón – Docente Jubilada de Primaria.

Ellas nos comparten sus retos, sus mejores experiencias, sus trayectorias, sus motivaciones y sus anhelos. ¡Te invitamos a conocerlas!

“No es posible elevar el nivel de la humanidad sólo a través de la cultura. El problema es mucho más complicado y es imperioso resolverlo tan rápido como sea posible. Debemos construir un medio social, un mundo nuevo para el niño y el adolescente donde estos puedan desarrollar su conciencia individual. Hoy el mundo pide una reforma educativa total y, por sobre todas las cosas, una gran reforma social”. (María Montessori, “Mi Método”, 1937)

Soy María Villarreal Araiza, egresé de la carrera de Pedagogía en 2014, con el objetivo de ejercer en el ámbito de la educación no formal, todas mis expectativas estaban puestas en trabajar a través del arte, la cultura, la comunidad, las humanidades.

Pero la vida siempre me lleva por caminos que no tenía contemplados, terminando como docente universitaria, sin ningún tipo de capacitación, y me tocó aprender sobre la marcha. Mi idea de docencia se transformó por completo, pues pude entender el impacto que puedo llegar a tener en la vida de otra persona.

Entender la responsabilidad y la trascendencia que implica la labor docente, me dió un nuevo impulso por descubrir todo o que una escuela puede llegar a ser para una comunidad y para cada una de las personas que conviven en ellas.

Actualmente he tenido la oportunidad de ejercer como docente a nivel secundaria y bachillerato con materias relacionadas con la ética, esto reforzó mi vocación por el trabajo con niñas, niños y adolescentes, pues para mí es indispensable que en esta etapa puedan sentir que están siendo acompañados y escuchados. Al mismo tiempo he participado en un proyecto social con un colectivo enfocado en el trabajo con infancias en contextos vulnerables y esta ha sido mi herramienta más fuerte para trabajar en la escuela con temas de la importancia de abrir los ojos y ver la realidad que viven todas las personas para poder realmente transformar la sociedad.

El intercambio de ideas en los diferentes contextos nos mantiene tanto a las y los estudiantes como a mí, en constante reflexión e introspección de todas las cosas que el mundo necesita para ser un lugar mejor.

Frase: “La docencia es mi empuje para seguir creciendo y preparándome para poder ofrecer un buen trabajo a las personas con las que he tenido la oportunidad de compartir un aula.”

Estoy eternamente agradecida con todas y todos los que han sido mis alumnos, pues me han ayudado a descubrir otra faceta en mi vida.

“Una escuela cuyo objetivo sea promover la constante capacidad de hacer preguntas es la meta a la que aspiramos con urgencia. ¿Por qué? Porque la pregunta procede de la duda, no de la certeza congelada, y la duda da luz a la crítica, que a su vez resulta indispensable para formar una condición ciudadana”. (Manuel Gil Antón, Investigador, “La escuela que hace falta”, 2022)

Mi nombre es Gala Artemisa Viurcos Mtz, soy Bióloga egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Yo inicié dando clases en el año 2020, en plena pandemia y mi alma mater me recibió ahora como docente para dar una materia de la carrera de Biología (Biología de hongos). El reto más grande al que me enfrenté es dar clases en línea, después de venir de una estructura donde había interacción personal con profesores y alumnos, dar clase en línea fue algo muy complejo tanto para los docentes como para el alumnado. Aunque las generaciones somos distintas, no cabe duda de que a todos nos afectó la pandemia, de diversas formas.

La docencia me ha dejado recuerdos, emociones y enseñanzas que no me esperaba, tener a un grupo de 25 almas, que en el futuro próximo serán tus colegas es un sentimiento único, todos y cada uno son muy diferentes y uno tiene que adaptarse a las nuevas formas de aprender de las nuevas generaciones.

De mis mejores experiencias con el alumnado es la convivencia sana en las salidas de campo, donde ellas y ellos se acercan conmigo cuando encuentro un hongo, creo que les transmito la emoción que siento cando veo esos organismos y el alumnado me sorprende con preguntas, historias y anécdotas ya sea propias o de sus familias, y ahí me doy cuenta de que en el universo somos uno mismo, el ser humano siempre está intrigado por lo que le rodea y desea conocer más, esa pasión y curiosidad de los alumnos, es lo que me llena al final del día.

Lo que me mueve cada día como docente es el poder dejar una espora en las almas que están conmigo en el aula, una espora que con el paso del tiempo se convierta en una red enorme, donde crezca en ellos la pasión por aprender y compartir lo que saben, formando conexiones con más personas, y, sobre todo, interiorizar el respeto a la naturaleza, una vez que la entiendes, sabes que eres un grano de arena en este universo.

El área de la micología, que es la rama en la que me especialicé es la cosa más fascinante que me ha pasado, explorar el reino de los hongos y su complejidad es un reto constante y requiere de mucha paciencia y amor a estos mágicos organismos.

Frase: “Ser maestra significa ser la diferencia, puedes tener muchos alumnos, pero con que inspires a uno o dos, ya es ganancia, dejar una huella en ellos y que se acerquen a ti con los ojos llenos de curiosidad, es algo que vale la pena experimentar, verlos crecer como profesionistas y que te digan: ¡Gracias a ti, ahora me dedico a los hongos!”

“Las infancias nos hablan y es necesario prestarles atención. Y algo tan sencillo como escuchar a les niñes esconde una fuerza revolucionaria: la escucha verdadera (no simulada) supone repensar el mundo en que vivimos, cómo se ordena, se organiza o se fragmenta. Esto tiene la potencia de un oráculo: puede rebelarnos dimensiones que no vemos, arrojarnos verdades que no queremos, plantearnos preguntas que ni siquiera vislumbramos. La educación en México es un tema complejo, inquietante y difícil de impartir sin importar el lugar físico, económico y cultural en el que nos encontremos: la inclusión es una de las deudas más importantes con nuestras infancias, y debería resarcirse porque históricamente la libertad de estas poblaciones se ha cortado desde un absoluto adulto centrismo”. (Gina Jaramillo, Historiadora del Arte, Escritora, “Sobre aprendizajes, escuela y transformaciones…”, 2022)

Leticia Suárez Pavón es una mujer, mexicana, docente de primaria, mamá y abuela. Les compartimos un fragmento de la entrevista que Nantli le realizó en 2025 en los días previos a su proceso de jubilación: “Era 1997, Ernesto Zedillo Ponce de León era Presidente de México y Miguel Limón Rojas, Secretario de Educación. Ese año fue mi ingreso a la Secretaría de Educación Pública.”

La profesora Leticia Suárez laboró durante veintiocho años ininterrumpidos en el mismo centro escolar: Escuela Primaria “Lorenzo Pedrero Padilla”. En su último periodo atendió grupos de tercer y sexto grado. El amor a su vocación y su experiencia de vida como madre viuda de un hijo varón, le sirvieron para desempeñarse con empatía, respeto y un peculiar sentido del humor con sus estudiantes, para los que siempre tenía una historia o anécdota que les permitía conectar la teoría con la práctica y cultivar un sentido crítico propio, además de amenizar sus clases con chistes y juegos.

“La educación básica es una etapa formativa de hábitos, disciplina y valores que representan los pilares del ser humano. Levantarse temprano, cumplir con los deberes, respetar a sus compañeros y maestros, trabajar en equipo, portar el uniforme, asearse diariamente, etc. son necesarios como parte del desarrollo de los futuros profesionistas que serán, más allá de la carrera que elijan.”

En sus años de bachillerato, fue seleccionada para cursar estudios en el CCH Vallejo de la UNAM, una escuela que desde siempre ha sido catalogada como guarida de “porros”, su padre decidió entonces cambiarla de escuela y le sugirió entrar a la Escuela Normal Superior para que fuera maestra, aunque ella estaba interesada en estudiar Derecho. Una vez que concluyó los estudios de formación docente, ingresó a la Facultad de Derecho, pero no concluyó su carrera profesional.

“Ahí conocí a mi esposo y me casé. Tuve a mi hijo, pero enviudé cuando mi hijo era pequeño así que tuve que aprovechar lo que sabía: ser maestra. Y por necesidad y amor a mi hijo desempeñé el oficio con todo el compromiso y la responsabilidad posible. Ya pasaron veintiocho años.”

En 1992, Ernesto Zedillo realizó una reforma de la educación preescolar, primaria y secundaria, documentada en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, fue una buena época para la educación según nos comparte la profesora Suárez Pavón ya que se incrementaron los días laborables a 200 por ciclo escolar.

“Actualmente, la educación no va para el mismo sentido en que yo fui formada y ejercí mi labor. Es un buen momento para jubilarme porque hay muchas cosas que no puedo concebir que se hayan normalizado. El deber ser se ha dejado de lado y con ello, hay carencias en las infancias. No me hace sentido una madre o padre de familia que no puede sostener una charla con sus hijos, que no se entera de lo que ocurre en la escuela, que no revisa cuadernos, que no asiste a juntas escolares. Cuando el estudiante aprende a leer, primero enuncia lo que ve: mamá, papá, silla, casa, amarillo, azul, etc. y después va adquiriendo vocabulario a partir del lenguaje oral y de la convivencia con sus padres y su entorno. Eso es leer. Mi padre leía el periódico todos los días, yo crecí viéndolo leer. La forma de aprender es a partir de la lectura, es un hábito que se adquiere desde la infancia y no debería ser un privilegio. Es increíble que en tiempos actuales las niñeces no puedan escribir su propia autobiografía: cómo se llaman, dónde nacieron, quiénes son sus padres, cómo es su familia, qué hay en el lugar que viven, etc. Cuando trabajo con el tema de autobiografía los invito a explorar su entorno, a observar, a preguntar a su familia, a escuchar historias. La autobiografía es necesaria porque los va dotando de identidad y les ayuda a reconocer sus fortalezas y debilidades. Es algo parecido al análisis FODA en el ámbito administrativo pero aquí se trata de que ellos se reconozcan y cada día es más difícil para ellos porque no tienen referencias, ni vocabulario y tampoco les gusta escribir.” 

Frase: “La educación es tripartita, incluye al docente, los padres de familia y el estudiante. Si falla uno, falla todo.”

“La escuela de raíz occidental es una escuela desgajada. Es pura separación: entre humanos y naturaleza, mente y cuerpo, teoría y práctica, intelecto y emoción. Al explicar el mundo solo a través de la realidad científica, reproduce incesantemente una racionalidad instrumental.” (Vivian Abenshusan, Escritora, “La escuela por venir (aquí, ahora)”, 2022)

Los estilos, las materias, los niveles educativos, los años, el contexto social, económico y político, todo en conjunto transforma y ha transformado el proceso educativo (o no) y lo cierto es que, nos enfrentamos ante un mundo diverso, cambiante, inestable y con fracturas familiares que no alcanzamos a comprender. Cada día, los docentes reciben alumnas y alumnos que atraviesan desde un portal distinto para llegar a las aulas porque el hogar ya no es un lugar homogéneo, incluso a veces, puede no existir como tal. La educación es tan sólo una arista de un asunto que debería involucrarnos a todas y todos los actores sociales y políticos. Estamos en deuda con la niñez y hoy, ser docente va más allá de la vocación y el servicio, es un acto heroico.

¡Felicidades a todas las maestras excepcionales en su día!

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Mayo 15, 2026

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